DÍA DEL LIBRO 2014: REFLEXIONES SOBRE LA LECTURA Y LA ESCRITURA.


Gustav Doré: La locura de Don Quijote
Quien esté libre de pecado que arroje la primera piedra. Podríamos apropiarnos de la célebre admonición evangélica para, llevándola al terreno que nos interesa, esto es, el de la competencia y habilidades relacionadas con la comunicación, completarla de esta guisa: Quien esté libre de pecados ortográficos, gramaticales y sintácticos que las tire. ¿Acaso nos atreveríamos? Reconozcámoslo con sinceridad: todos cometimos, y seguimos cometiendo, errores a la hora de escribir cualquier texto, por simple que sea. No tratamos de inducir en el amable lector el pesimismo gramatical, simplemente le hacemos ver que una correcta y lucida expresión, ya sea escrita u oral, exigirá siempre atención, esfuerzo y una constante disciplina. Una tensión personal de perfeccionamiento que, lamentablemente, no se compadece con los tiempos actuales. Muy largamente se ha tratado sobre los perniciosos efectos que han provocado las nuevas tecnologías de la comunicación, con su vertiginosa y simplificadora forma de escribir, en las nuevas generaciones. Pues no cabe duda de que un amplísimo porcentaje de los millones de usuarios de chats, twitter, sm, facebooks o wasap, han terminado por asimilar e interiorizar aquella escritura compulsiva y arbitraria como si fuera la norma lingüística. Aquí es donde radica el peligro; un peligro que a la postre puede pasarnos onerosas facturas. Reflexionemos sobre el asunto.

Las actuaciones de los seres humanos están cargadas de automatismos. Si aceptamos esta premisa psicológica es fácil inferir que la praxis de una constante escritura, llamémosla ¿minimalista quizás?, como la que usan diariamente los jóvenes en sus móviles, termina por contaminar la redacción de otros documentos más serios. Cada vez es más frecuente encontrar en los exámenes escolares, pero también en los currícula laborales, en las solicitudes administrativas y en cualquier escrito de relevancia jurídica el virus ortográfico de la escritura digital. Por ello se detecta con gran alarma la desaparición de las tildes, la claudicación de la letra Q frente a la arrolladora K, la anarquía en la distribución de los signos de puntuación y todo un penoso repertorio de tropelías gramaticales que, aparte de su intrínseca deficiencia, puede perjudicar seriamente al autor de las mismas. Pensemos, a título ilustrativo, sobre la valoración que haría un encargado de personal ante varias solicitudes para ocupar un puesto de trabajo que le llegaran redactadas tal como se escribe en un chat. Convenzámonos, tarde o temprano, todos debemos enfrentarnos a la necesidad de escribir correctamente. En ello nos puede ir la vida, al menos la profesional tal como se desprende del ejemplo precedente.

Un procedimiento eficaz para ejercitarnos en los buenos usos escriturales es precisamente el recurso masivo y frecuente a la lectura. Eso sí, una lectura atenta, comprensiva y auxiliada con el diccionario. Está demostrado que quien lee mucho termina escribiendo cada vez un poco mejor. He aquí una más de las innumerables ventajas que nos depara la lectura y para abundar en esta propuesta hemos insertado el audiovisual siguiente para que, es nuestro deseo, os haga reflexionar. Aunque con una divertida sonrisa. Feliz día del LIBRO.

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