El sublime equívoco de las palabras

Las palabras son los ladrillos con los que elaboramos las frases, ya sean pobres o ingeniosas; las frases nos permiten construir discursos reflexivos, expresar ideas, también sentimientos y emociones, y a la postre, componer ese conjunto de pensamientos, conocimientos, teorías y creencias que conforman las ideologías de una sociedad humana. Otros, prefieren usar el término cultura. Mas, a fin de cuentas, sea cual sea el concepto elegido, ese conjunto, tan inabarcable por su ciclópea magnitud; y tan heterogéneo también, por su sorprendente riqueza y variedad, conforma un patrimonio de extraordinaria y pavorosa complejidad que, afortunadamente, podemos sintetizar con una sencilla palabra: la cultura. En su base, tal como se ha indicado, están las palabras en cuanto que estas son los vehículos que permiten trasmitir los pensamientos y las ideas en cualquier contexto de comunicación. Por ello es tan importante aprender y cuidar, no solo las palabras, sino todo lo que está relacionado con la capacidad para expresarnos ante los demás así como la habilidad personal para comunicarnos, limpia y correctamente, en cualquier contexto de comunicación. 
Esa devoción a las palabras explica nuestra admiración cuando alguien sabe usarlas con estilo, precisión, agudeza o, de manera más sublime, para crear con ellas belleza. También, cuando es capaz de instrumentarlas con un sutil humor y arrancarnos una sonrisa, incluso una sonora carcajada, sin el concurso de otro artificio espúreo mas que el propio uso lúdico de las palabras. El grupo argentino de Les Luthiers está formado por auténticas autoridades del género, (del género que cultiva el humor fino, culto e inteligente), puesto que su capacidad inventiva para jugar con los equívocos inherentes a las palabras es, simplemente, magistral. Sus elaborados espectáculos, por lo demás, están cargados de guiños culturales, en el más amplio sentido del término, y no dudan en tocar, entre agudas chanzas y jugosos retruécanos, todos los palos del arte y de la cultura. El repertorio generado por estos auténticos Caballeros del Humor, de humor fino sin duda, es ya enorme considerando la edad media de los componentes. Hoy, que ha sido uno de esos días de repasos nostálgicos, me vuelvo a topar con piezas audiovisuales de Les Luthiers. Me divertí tanto que quise, si me lo permiten, compartirlas con todos los lectores del Blog de la Biblioteca. Se imponía, no obstante, la forzoza selección y, entre tanta sublime agudeza, escojo dos piezas.
En la primera, "El regreso del Indio", nuestros amigos hacer un alarde hilarante de bilingüísmo mediante esta hilarante traducción simultánea del español al francés:


En la segunda; "Dilema de Amor", se atreven incluso a explorar los intrincados campos del pensamiento filosófico al especular, nada más y nada menos, que sobre la epistemología. Ahí queda eso.

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