Este cuento se ha acabado

La expresión popular que encabeza este artículo es lo suficientemente conocida para saber, sin tener que entrar en muchos detalles, que solemos formularla cuando algo llega a su fin. No cabe duda de que nos estamos refiriendo al finiquito de este curso escolar y, por inferencia de lo anterior, también aludimos al cierre, por vacaciones, del blog de la biblioteca. Quizás sería ésta una ocacasión pertinente para echar una mirada restrospectiva sobre el camino que hemos andado hasta aquí y, obviamente, hacer balance sobre los frutos del viaje. Sin embargo, considero oportuno aplazar semejante tarea puesto que exige la suficiente serenidad y ecuanimidad para valorar en frío si esta herramienta, que nació el año pasado con bastante ilusión y no menos ambiciones, empieza a oxidarse fatalmente. Reconozcámoslo con sinceridad, sobre todo, por falta de uso, que es la peor calamidad que puede afectarle a cualquier instrumento operativo. Así pues, desde esta perspectiva desalentadora, "se acabó el cuento", se carga de un significado más sombrío y, por ello, trasciende el mero "hasta luego". Habrá que meditar durante el verano sobre su incierto futuro.

Mas, lejos de nosotros, cualquier atisbo de victimismo y autocompasión. Simplemente constatemos, una vez más, como dijo el bueno de Horacio, que

"nosotros y nuestras obras nos debemos a la muerte"

Si preferimos omitir tan ominosa y categórica sentencia, atenuemos la frase reconociendo empero que cualquier empresa colectiva tiene el recorrido que los usuarios de la misma le quieran dar y nada puede garantizarle permanencia, salvo la propia funcionalidad de la misma al servicio de la comunidad sobre la que se proyecta y la justifica.

El administrador del blog, sin embargo, se resiste a clausurar la temporada con este tono jeremíaco. Muy por el contrario, prefiere despedirse con una sonrisa zumbona y burlesca, fruto de la más corrosiva pero inteligente ironía. Esta observación viene a cuento, no solo porque el cuento se acabó, sino porque, miren ustedes por donde, navegando por la red me encontré casualmente con un cortometraje de animación, excepcional en mi opinión, titulado ¿a que no se lo imaginan? Pues sí, se titula "se acabó el cuento". Lo firma Alberto del Río y otros más presentándolo como un cortometraje de animación en 3D para el trabajo final de un máster. La mirada sarcástica y demoledora que el autor lanza al enjuiciar la trayectoria vital de tres personejes legendarios de los cuentos de Andersen, el patito feo, la sirenita y el soldadito de plomo, es... Bien, vean ustedes mismos el jocoso audiovisual y, si pueden, ríanse con ellos, a mandíbula batiente, como lo he echo yo. Ea, adiós y hasta septiembre.

1 comentario:

  1. Querido Paco:

    Así es: la pervivencia de unos personajes cotidianos, por qué no un poco vulgares, que no se merecieron a su autor: la sirena, el soldatito triste, y el patito feo...Con exclusivas todos y dispuestos a no hablar mal de nadie...aunque si les pagan, venden hasta su alma. A mí me parece que esto de la educación es como hacer que el alma, eso intangible, espiritual y único e intransferible, perdure y con la razón de la mano transite por el camino de la sabiduría imperfecta y de la curiosidad, la linterna que ayuda....

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