El lamento de Gaia

Con este título se presenta un artículo en el que se nos ofrecen los resultados de una intensa y ardua labor de búsqueda para encontrar, y al final felizmente hallada, una de esas singulares rarezas cinematográficas que tanto fascinan a unos pocos. Me refiero a Koyaanisqatsi, la extravagante pieza del director Godfrey Reggio que habría de convertirse en una obra de culto para los seguidores del movimiento ecologista, los admiradores de la música New Age (un término que acabo d leer está ya totalmente demodé) y, de manera muy particular, del genial Philip Glass (autor de la banda sonora de este film donde no hay diálogos sino solo música e imagen). Esta creación artística data de un año tan lejano como 1982 y podríamos catalogarla como producto experimental si admitimos este adjetivo para amparar a toda obra cultural que rompe con los moldes convencionales y académicos de su género. Reconozcamos que no es de fácil asimilación para todos los públicos. No obstante, si hay por ahí alguien a quien no le importe sumergirse, sin prisas, en la impresionante salmodia del minimalista Glass -mientras discurre ante sus ojos un vuelo panorámico de singular  belleza e impactante contenido-, que se lance al vacío. Desde aquí puedes enlazar con el artículo en el que se ha incrustado  Koyaanisqatsi.

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