¿Todavía nos queda la palabra?

Ante la inminente celebración del Día y Feria del Libro en el IES Miraya del Mar son muchos los textos literarios que rondarían en nuestras cabezas para commemorar semejante evento. El espectro, tan amplio, parece inabarcable y, justamente por ello, elegir una pieza para semejante festejo literario se antoja tarea ardua y difícil. No obstante, este breve poema de Blas de Otero, en el que se rinde un emotivo tributo a la palabra, nos parece apropiado:

Me queda la palabra

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

Dicen algunos antropólogos que los homínidos dejaron de ser animales caundo aprendieron a usar las palabras y, por lo tanto, que el lenguaje es lo que nos singulariza frente a las demás criaturas. Palabras sueltas y, luego,  encadenadas hasta construir frases; frases que empezaron a transmitir pensamientos sencillos; pensamientos sobre los que se elaboraron ideas, cada vez más complejas; ideas encerradas en relatos; relatos que, hace seis mil años, se volcaron en los primeros libros. Desde aquellos textos primigenios, escritos sobre barro y piedra, hasta nuestros e-book digitales, se han redactado en la historia de la Humanidad muchas palabras. A veces, quizás, demasiadas (por superfluas y perversas). Me gustaría pensar, sin embargo, que aunque a veces emponzoñamos las palabras, éstas, cual arquetipo platónico, preceden al propio ser humano y, casi con veneración mística, aceptar con fe, no ciega sino reflexiva, que in principium verbum erat. Mas, si el origen fue una palabra ¿en qué concepto se clausurará el final de nuestra especie, pues -como dijo el poeta Horacio- "nosotros y nuestras obras nos debemos a la muerte". Lo ignoro. Así pues, mientras medito en palabras escatológicas y apocalípticas, compartamos con el cantautor (Paco Ibáñez) la contenida alegría de que, todavía, nos quedan muchas, muchísimas palabras.

 

Francisco Javier Quintana Toret

1 comentario:

  1. La feria del libro del instituto está muy bien!!!!

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